martes, 16 de diciembre de 2008

Rudy can't fail

Hace unos cuantos meses que hacía una pequeña referencia sobre las posibilidades de Rudy Fernández en su aventura americana en Portland, justo después de su inmensa Copa del Rey. Ahora que lleva un mes podemos empezar a despejar algunas dudas que dejaba en el aire en febrero: no, no se puede dudar de la aventura de Rudy en Portland; su físico no está siendo un handicap sino casi que lo contrario; la competencia en su puesto no está siendo un problema, a falta de que se incorpore Martell Webster al equipo; y su competitividad le está viniendo muy bien, efectivamente. Esto no lo hago por colgarme medallas, créanme.

Ayer los Trail Blazers recibían a los Orlando Magic en un choque de mucho nivel, pues los Blazers se presentaban invictos en el Rose Garden, con el segundo mejor balance del Oeste, y los Magic acreditaban el tercer mejor registro del Este. Con todas las de la ley, dos de los cinco mejores equipos de la competición actualmente. El partido no defraudó y ofreció emoción y grandes momentos de juego, reconociendo que a ambos equipos les falta una vuelta de tuercas en defensa para aspirar a cotas mayores. En el apartado emocional hay que destacar la ilusión renovada del Rose Garden, volcado con su equipo de cachorros, después de tantos años de Jail Blazers. Y en esto también influye Rudy, importante atractivo para la afición -su llegada al aeropuerto de Portland congregó a bastante gente y, en general, los Juegos Olímpicos han hecho mucho bien a su figura-, que esperaba ya un rendimiento inmediata del jugador mallorquín.

Así ha sido. El comienzo de Rudy fue mejor de lo esperado aunque pronto se topó con un bajón de relativa importancia, en el que sigue inmerso. Ayer mismo estuvo bastante desacertado en el tiro exterior (1/5 en triples) y completó una primera parte bastante gris. Sin embargo, todo cambió en la segunda: Rudy, beneficiado por coincidir en cancha con Sergio Rodríguez -de hecho, la presencia del canario en Portland está siendo muy beneficiosa a todos los niveles para la adaptación de Fernández, y más ahora que está cobrando más importancia en el sistema de McMillan-, realizó una segunda parte sensacional.

En este vídeo he recogido varias de las acciones que resumen lo que está representando Rudy para los Blazers en este nivel: la primera es una salida tras bloqueos, su habitat natural en Portland, con penetración resuelta con una asistencia picada a Pryzbilla; la segunda, un alley-oop en el que Rudy engaña a su defensor completando una puerta atrás que Sergio ve antes que nadie (esto ya lo hacían en la selección); la siguiente es otro alley-oop con Sergio, pero éste después de ganar por velocidad a su par saliendo de los dos bloqueos; y la cuarta, una absoluta genialidad en la que vuelve a asistir a Pryzbilla, ésta vez por debajo de las piernas de Dwight Howard. Hay una quinta jugada y ésta merece un tratamiento especial, porque muestra perfectamente lo importante que fue ayer Rudy para Portland. Aquí juega al ratón y al gato con Turkoglu mientras Aldridge le pone un bloqueo indirecto; sale del bloqueo con cierta ventaja que le permite iniciar la penetración a canasta nada más coger el balón; la penetración arrastra a ¡tres! defensores de Orlando -los tres jugadores más interiores en ese momento; es un dato importante mencionar que Howard es uno de ellos-, permitiendo que Rudy saque un excelente pase hacia Aldridge, totalmente solo, que anota.



Los Blazers terminaron perdiendo el partido gracias a un triple a
tabla de Turkoglu que culminó un parcial de 9-0 con el que los Magic terminaron el partido. Se habla mucho de que los Blazers abusan del Royball en los finales de partido, lo que es cierto, pero, sobre todo desde España, se cae en la crítica fácil a Nate McMillan por sus defectos mientras se ignoran sus virtudes. Para el que esto escribe, los Blazers no juegan mal en absoluto en ataque, opinión generalizada últimamente en ciertos sectores. Ayer perdieron el partido por el impresionante acierto exterior de los Magic -algo tuvo que ver la defensa de Portland- y por una serie de malas decisiones motivadas por el Royball, que hasta entonces había funcionado de maravilla. ¿Es esto desaprovechar los recursos de la plantilla de los Blazers? Sí. No obstante, hay que contextualizar la situación: los Blazers son un equipo que prácticamente acaba de nacer. La proyectada como referencia interior del equipo, Greg Oden, no acaba de encontrar su sitio (esto es otro tema) y, mientras casi todos los jugadores están en fase de desarrollo, en mayor o menor grado, Brandon Roy está brillando y ha llegado a ser All Star en su segunda temporada profesional. No sólo eso, sino que además ha demostrado ser un jugador con una gran capacidad de decisión en los minutos finales.

¿Qué se debe hacer en esta situación? Es una buena pregunta. Desde luego, lo más fácil es confiar en la estrella del equipo. ¿Puede ser un error a medio plazo? Sí, siempre que la situación se
mantenga así, sin importar la coyuntura del equipo. Está claro que tanto Rudy como algunos de sus compañeros (hay que volver a sacar a Oden) tienen capacidad para aportar al equipo mucho más de lo que aportan actualmente. Nate McMillan no tiene un trabajo fácil por delante: tiene que mirar por su seguridad laboral -el tema de moda en los banquillos NBA-, basada en los resultados, sin perder de vista el desarrollo del proyecto más ilusionante de toda la liga. Y, de momento, no lo está haciendo nada mal.
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La intención era publicar esta entrada el pasado miércoles, pero problemas técnicos me lo han impedido. Pido disculpas a los pocos pero fieles lectores del blog.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Ah, la NBA

No he tenido tanto tiempo y medios -sobre todo medios- para seguir el nuevo curso NBA como me gustaría, pero aquí van unos cuántos apuntes sobre lo que he visto en estas primeras cinco semanas de competición. No hay conexión entre comentarios y tampoco son reflexiones demasiado novedosas. Más lo siento yo:

- No está nada claro que la lucha por el anillo se resuma a una Guerra Fría entre Celtics y Lakers. Los Cleveland Cavaliers están arrasando a sus rivales, con una defensa tan buena como siempre y un ataque muy interesante. Y, claro, LeBron James es el mejor jugador del planeta y el más firme candidato al MVP de la temporada regular. No soy el único que piensa estas cosas.

- Para saber si los Celtics van a notar el año más, va a hacer falta esperar al mes de mayo y a los refuerzos ad hoc que tengan por esas fechas. A priori, Posey es casi insustituible en postemporada, aunque lo que tienen les llega y les sobra para estar por encima de las 60 victorias en la regular, y más con el pequeño paso adelante de Rondo y Perkins.

- Los Lakers están exhibiendo la mayoría de carencias que el año pasado sufrieron desde el traspaso de Gasol. Bynum está ayudando más en defensa que en ataque y son un equipo brillante -también van a estar holgadamente por encima de las 60-, pero la gira por el Este está siendo muy preocupante.

- Es curioso que el Big Three que lideraba con mano de hierro el Oeste hace sólo dos años haya sido totalmente desplazado. Entre los tres equipos, unos están mejor que otros: los Spurs, pese al pésimo inicio que ha despistado a la gente, volverán, estoy seguro de ello -aay, el año impar-; los Mavs están reajustando demasiadas cosas, el talento anotador de Nowitzki y Terry les está manteniendo en la senda del triunfo y acabarán dando guerra, sobre todo a partir del All Star; y me da que a los Suns los hemos perdido para la causa. Shaquille y Nash están mayores, Stoudemire parece estar descontento y Porter está totalmente perdido.

- Colangelo le tenía muchas ganas a Mitchell desde que llegó a la gerencia de Toronto y este inicio dubitativo del equipo ha sido la excusa ideal para despedirle. Lo cierto es que la plantilla de los Raptors podría estar mucho mejor diseñada, dadas sus carencias en el juego exterior después de las bajas de Delfino y Ford, y que los primeros compases de la temporada no eran tan malos como para merecer despidos.

- ¿Ha terminado la supuesta dominación de la conferencia Oeste? Durante los últimos años, los mejores registros de victorias solían abanadonar el Este y amontonarse en el Oeste, así como el Oeste ganaba aplastantemente al Este en enfrentamientos directos. Este año, tres de los cuatro mejores records de la competición pertenecen a la conferencia Este, que además lidera 54-37, si no han fallado las cuentas, en enfrentamientos directos. Además, en el Oeste ya hay seis equipos bastante alejados de la lucha por los Playoffs, lo que nos deja una pelea entre nueve equipos para ocho plazas.

Espero volver con algo mejor pronto.

sábado, 18 de octubre de 2008

Como en casa

Damiano Cunego se ha exhibido para sumar su tercer Giro de Lombardía, uniéndose al grupo de Girardengo, Belloni, Bartali y Kelly, sólo por detrás de los cuatro triunfos de Binda y los cinco de Fausto Coppi. Hoy ha demostrado que, si eres el más fuerte y además eres muy rápido, no tienes por qué esperar a ganar al sprint. En lo que se pudo ver de la carrera por Eurosport, ya pasado el Ghisallo, la Lampre controló la carrera a la perfección y Cunego remató al mismo nivel que su equipo.

Poco antes de empezar la subida a Civiglio, aún estaba en cabeza una escapada con gente peligrosa como Garzelli, Sörensen, Rogers, Scarponi o Lastras. El polaco Smzyd -no Bruseghin, por mucho que Eduardo Chozas se empeñase durante la retransmisión- los neutralizó con la ayuda de algún otro compañero más, siempre con Ballan en las primeras posiciones, de arcobaleno inmaculado. Después de coger los fuegos de artificio de Kroon, Chris Horner, casi en su primera acción de cierto mérito durante su temporada Astana, realizó un ataque que rompió el grupo de cabeza. Se llevó con él a Failli y a Cunego y poco después de coronar les alcanzó el sorprendente (como unos cuantos más hoy) Dani Moreno.

El descenso que va entre Civiglio y San Fermo della Battaglia nunca dejará de impresionarme. Espero que mi memoria nunca borre la imagen del primer tramo, cuando se estrecha tanto la carretera que apenas cabe un coche entre las casas que limitan la pista. Allí se la jugó Cunego y ni Failli ni Horner le pudieron seguir. También se la jugó por detrás Samuel Sánchez con éxito: se enganchó con el grupo, ya sin Cunego. Como no se entendieron muy bien y el asturiano tampoco andaba fino, hubo reagrupación mientras Cunego iba derecho a la victoria. Ya subiendo volvieron a intentarlo Horner y Failli, con poco gas, y aparecieron los jovencísimos Brajkovic y Urán, a la postre segundo y tercero, y es que, pese a que el esloveno no se enteró y levantó los brazos en meta, la carrera estaba más que decidida.
Visconti ganó el sprint del grupo a Kaster Kroon, en su mejor resultado en una gran clásica.

La gran victoria de Cunego puede verse un poco ensombrecida por sus acompañantes en el pódium: tanto Brajkovic como Urán han conseguido hoy su mejor resultado como profesionales. El esloveno (24 años) llevaba dando tumbos desde su gran semana en la Vuelta 2006, donde llegó a ser líder; Rigoberto Urán, nacido en Colombia en 1987, es la gran perla del Caisse d'Epargne para el futuro y ésta ha sido su primera temporada en el equipo navarro-francés. Ciclistas como el citado Visconti, Failli, Mauro Finetto o Morris Possoni, todos en el top10, también han conseguido hoy sus mejores resultados en una gran clásica. Y además hay que añadir que casi todos los que partían como grandes favoritos (Samuel, Ballan, Purito, Kolobnev, Pfannberger,...) no han estado a la altura.

No obstante, la victoria de Cunego es incontestable porque ha sido el mejor y el más listo, y porque el Giro de Lombardía es su carrera
. Su temporada ha sido muy buena en general: ganó la Amstel, una etapa en País Vasco y fue plata en Varese. ¿El problema? El Tour de Francia. El rendimiento de Cunego en las grandes vueltas ha sido muy decepcionante desde que ganase el Giro de Italia con 22 años. De hecho, atravesó una crisis tremenda desde su primera victoria en Lombardía, hace ya cuatro años, hasta la segunda, el pasado año. Quizá esa victoria marcó un punto de inflexión en su carrera, porque ha vuelto a la senda de los triunfos importantes, pero su Tour fue para olvidar. Parece claro que nunca se vestirá de amarillo en París, pero ¿será posible que vuelva a brillar en el Giro o los tiffossi lo habrán perdido para la causa? Yo sólo espero que mientras decide si volver al Giro o no, siga haciendo de las hojas muertas su hogar.

miércoles, 15 de octubre de 2008

La carrera más infravalorada del calendario

El próximo sábado se cerrará la temporada de forma oficiosa con el Giro de Lombardía, el último de los monumentos. Oficialmente aún quedarán algunas carreras después -dos días antes será el Giro del Piemonte, una carrera centenaria de perfil bastante poco atractivo-, como el GP de las Naciones o la Japan Cup, célebre este año porque será donde Ivan Basso vuelva a la competición, pero los mejores del pelotón se irán de vacaciones después del sábado.

El domingo se disputo la París-Tours, una cita anual con el espectáculo ciclista de mayor nivel y otra de las citas menos valoradas del año. La victoria fue para Philippe Gilbert, por fin, y por motivos ajenos a mi voluntad -soy una leyenda urbana en el exilio- no pude ver la carrera todavía. Parece que fue tan espectacular como siempre; una victoria del mejor ciclista valón del pelotón es la mejor garantía de ello. De esta forma, Gilbert se despide a lo grande de La Française des Jeux, con la mejor victoria de su carrera. Llegarán triunfos más grandes en su andadura con el Lotto en las próximas temporadas.

El Giro de Lombardía es el menos valorado de todos los monumentos, por dos motivos: los cambios constantes en su recorrido y, sobre todo, su localización tardía en el calendario. Es una carrera que no tiene un lugar estable de salida y llegada, además de haber variado varias veces el tipo de perfil durante su historia, y siempre ha sido en otoño, muy a menudo con lluvia y frío y siempre entre carreteras ratoneras con un paisaje increíble. Hay que mencionar también la italianización de la prueba, no sé si como causa o como consecuencia: los últimos siete ganadores, desde Rumsas en 2000, han sido italianos (Di Luca, Bartoli, Cunego, Bettini). El recorrido actualmente se desarrolla rodeando el lago Como; desde el año pasado se sale de Varese y se llega a la localidad de Como. En los últimos 50 kilómetros se sube la Madonna del Ghisallo, lo más duro de toda la prueba, y en los últimos 20, Civiglio y San Fermo della Battaglia, donde se decide la carrera.

La edición de este año parece bastante abierta por la ausencia de los que han destacado en los últimos años: Bettini está ¿retirado?; Di Luca, otro de los tres ganadores de la prueba en activo y vencedor el domingo pasado en el Giro dell'Emilia, no participará porque el LPR no ha sido invitado; Fränk Schleck, animador habitual, está apartado de la competición hasta que se aclaren sus relaciones con Fuentes, y su hermano dice estar desmotivado por el mismo motivo; Samuel Sánchez estará, pero no se le espera por la cabeza; Rebellin no participará porque el Gerolsteiner se ha descartado después de los positivos de Schumacher y Kohl; y de Riccò, segundo el año pasado, todos conocemos su paradero.

Así las cosas, nos queda todavía el último ganador, Damiano Cunego, que no dio buenas sensaciones en Emillia pero sí que estuvo a un gran nivel en el Mundial, y el campeón del mundo Ballan, ambos del Lampre. El CSC se presenta con Kolobnev, Kroon y Chris Anker Sörensen, que, especialmente el ruso, están capacitados para rodar con los mejores en Lombardía. Robert Gesink (más que notable su temporada), Cadel Evans, después de su reaparición tras lesión, Nocentini y Joaquim Rodríguez completan una descafeinada nómina de favoritos. De los tapados, pondré especial atención en Janez Brajkovic, el todavía joven esloveno del Astana, que parece asomar la cabeza por momentos.

Pese a las notables ausencias habrá espectáculo del bueno en la clásica de las hojas muertas, como casi siempre. Este año ni siquiera representará el desenlace del Pro Tour, merced al esperpéntico calendario del challenge de la UCI esta temporada, y posiblemente no se le dedicará ni una línea en toda la prensa deportiva española. Es el precio que tenemos que pagar algunos locos por vivir en las siempres agridulces minorías, aunque les aseguro que el sábado por la tarde no me importará en absoluto. Larga vida al ciclismo.

domingo, 28 de septiembre de 2008

B de Bravissimo

Alessandro Ballan no sólo se ha convertido hoy en campeón del mundo, sino que además ha pasado a aparecer directamente dentro del Olimpo de deportistas italianos. En el Mundial en casa, se han llevado un doblete (Cunego ha sido segundo) que no esperaba ni el más optimista del lugar. Y además han tenido al cuarto clasificado, Davide Rebellin, eterno en modo y forma -pese a su gran palmarés, cómo le cuesta ganar-. El último ciclista que se hizo campeón del mundo en su país fue Bernard Hinault en Sallanches, hace 28 años, y en los últimos años tenemos varios ejemplos de lo que cuesta coronarse en casa: Valverde fue superado por Boonen en Madrid mientras Freire lo tenía que ver por la tele, Bettini abandonó en Verona y Boogerd ni rascó medalla en el Cauberg. Incluso hace más de medio siglo, justo en Varese, los italianos se quedarón con un palmo de narices después de ver a sus ciclistas hacer segundo y tercero. Hoy Binda se ha redimido en la alta y desgarbada figura del hasta hoy infravalorado ciclista de la Lampre.

La carrera transcurrió bajo las pautas usuales de estas pruebas -escapada anónima que cobra mucha venta en las primeras vueltas, endurecimiento de Italia, ataques y cortes interesantes (en uno se habían quedado Bettini y Valverde, entre otros)- hasta la última vuelta y media. En la penúltima subida de Ronchi se formó un corte parecido al de la carrera de Pekín, con Ballan, Rebellin, J. Rodríguez, C. A. Sörensen y Pfannberger, que tomó unos metros de ventaja. Poco a poco fueron llegando algunos pocos corredores más, como Cunego, Van Avermaet o Breschel, y se formó un grupo de diez o doce unidades. Por detrás también venía Robert Gesink intentando enlazar, cuando apareció la anormalidad de la carrera: del pelotón, con los grandes capos (Bettini, Valverde, Freire, Boonen, F. Schleck, Zabel), no tiraba nadie. Claro, Italia tenía a tres caballos ganadores en cabeza, Bélgica también había metido a los lugartenientes de Tommeke por delante y Alemania simplemente no es una selección para tomar responsabilidades en ese momento. Pero ¿y España?

España se quemaba. Mientras Purito, el mejor español de hoy de largo (6º al final), aguantaba en cabeza, Samuel Sánchez se quedaba en tierra de nadie, sin fuerzas para enlazar con la cabeza, y Valverde y Freire se miraban dentro del pelotón. El resto de componentes de la selección estaba ya en el box, supongo que pensando en lo bonita que es Italia. Ni siquiera Alberto Contador, el mismo que dice que se irá de Astana si no le garantizan que trabajarán para él -por cierto, Thomas Dekker al final ha fichado por Lotto y no por el equipo de Bruyneel-, el mismo que prácticamente se autoincluyó en la lista para la ruta de Varese. Sin gregarios para trabajar, Valverde hizo un tímido intento de ponerse a tirar, tan tímido que igual me he pasado calificándolo como intento. La carrera ya estaba perdida; las cosas habrían sido distintas si Valverde hubiera salido con Cunego y Rebellin en vez de quedarse marcando a Bettini, como en Pekín, o si Freire hubiera respondido en primera persona a los ataques, como en Verona '04. El caso es que las elecciones de Antequera han fallado estrepitosamente hoy (exceptuando a Gárate, muy activo hasta que se retiró) y la gente se empieza a cuestionar su valía para el cargo, pese a todos sus éxitos.

Atrás se quedaron paralizados en un curioso esperpento, con Bettini despidiéndose -personalmente hasta que no le vea sin equipo en el mes de febrero no me creeré el cuento de su retirada- siendo oyente de la decisión final de la carrera. En la última subida, los tres italianos se turnaron en unos ataques que fundieron por completo a Van Avermaet y Gilbert (había enlazado poco antes) y coronaron en cabeza con muy pocos acompañantes, entre ellos el joven Breschel. No debían creer que eran los más rápidos: en lugar de tirar para llegar a meta en ventaja numérica, siguieron atacando en repetición. Ya metidos en el llano de los dos kilómetros finales, Ballan lanzó un ataque durísimo que fue acogido por los tiffossi como un gol de la Juve. Sörensen hacía lo que podía para acercar a Breschel (a la postre bronce) y el resto del grupo, pero la carrera tenía dueño. Ballan entró en solitario, como un gran campeón, y tuvo tiempo para deleitarse en la celebración.

Ballan no cumple con el perfil divesco de los campeones italianos de los últimos años, como Bartoli, Cipollini o el mismo Bettini. Es un personaje mucho más discreto, hasta en el número de victorias (8), pero qué victorias: en 2005, etapa en el Eneco Tour y en La Panne; en 2006, el Trofeo Laigueglia; en 2007, la Vuelta a Flandes, la general de La Panne y la Clásica de Hamburgo; y en este 2008, una etapa de alta montaña en la Vuelta y el Campeonato del Mundo. 190 cm. de ciclista con posibilidades de victoria en todo tipo de carreras de un día que lucirán con orgullo y merecimiento el maillot arco irís por las carreteras de todo el mundo. Empezará a hacerlo dentro de dos semanas en Tours, si es que no lo evitan las muestras de euforia de un país entero.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Road to Varese

Durante el mes previo al Mundial, todos los favoritos inician una especie de carrera que tendrá su final mañana, el domingo mundialista. La mayoría elige la Vuelta a España como preparación porque los datos no engañan: el último campeón del mundo que no salió de la Vuelta fue Roman Vainsteins, ya en el año 2000. Desde entonces, raro es el medallista que no haya pasado gran parte de su preparación en carreteras españolas. Hoy, en la víspera de una de las citas más esperadas de la temporada, es hora de repasar cómo llegan a la carrera los máximos favoritos.

El máximo favorito, aunque sólo fuese porque llevará el dorsal 1, es Paolo Bettini. En la Vuelta se llevó dos etapas de manera brillante, especialmente la segunda en Suances, y en las dos ocasiones fue en un sprint en cuesta, batiendo a los mejores de la especialidad. Además también realizó un trabajo excelente para Tom Boonen en la preparación de las llegadas, cumpliendo sus series de entrenamiento a la perfección; la única pega es que parecía estar demasiado en forma a más de dos semanas del día 28. Por la presencia en carrera de Freire, Bettini, y por consiguiente toda la selección italiana, deben evitar la llegada en un sprint numeroso. Por narices tendrán que endurecer la carrera desde el principio, labor para la que no les faltan mimbres: estará Ballan, ganador en La Rabassa y líder de la Vuelta; Rebellin, que no se llevó ninguna etapa pero estaba en el top10 de la general cuando se retiró, ya pasado el Angliru; Cunego, una incógnita total porque lleva dando tumbos desde julio; y muchos currantes: Bruseghin, Paolini, Tosatto, Bosisio y Tonti. No sería una sorpresa ver de arco iris a cualquiera de los tres mencionados después de Il Grillo.

El gran rival, el coco de todos los transalpinos que estén en Varese, ya sea en vivo o por televisión, es Óscar Freire. A Freire se le da bien ganar en Italia: ganó el Mundial que le cambió la vida a él y al ciclismo español en Verona, donde repitió cinco años después. Y además está la San Remo, su segunda carrera favorita de todo el calendario, que también ha ganado dos veces. Freire llega con una victoria de etapa en la Vuelta, batiendo al sprint a Boonen. No pudo con Bettini ni en Toledo ni en Suances, en dos llegadas más duras que los últimos metros del circuito varesino. La selección española no tiene tantos ases en la manga como la italiana, pero sí que dispone de Alejandro Valverde, quinto clasificado en la Vuelta a España y vencedor en la etapa de Jaén con una suficiencia asombrosa, o al menos así lo sería si lo hubiese hecho otro ciclista. Espero que Freire aprendiese del error del año pasado en Stuttgart, cuando se jugó todo al sprint masivo. Lo cierto es que Valverde debe estar para salir a todos los cortes y parece que llega mucho menos cansado que a Salzburgo. La otra baza debería ser Samuel Sánchez, pero como sólo ha corrido en Polonia desde que ganó los Juegos, mejor lo mencionamos sin más, por si me pilla el toro. Contador llega dispuesto a trabajar; podría tener opciones de filtrarse en el corte definitivo, pero su escasa velocidad le lastra por completo.

El trío de selecciones y líderes favoritos lo cierran Bélgica y Tom Boonen, que también ha ganado dos etapas en la Vuelta. El equipo belga es muy fuerte: Gilber
t, Devolder, Van Avermaet, Nuyens, Monfort,... ¿irán los dos valones por libre? Por proporción ganan claramente los flamencos, pero justo la segunda espada es valona. Toda Valonia sueña con un gran triunfo de Gilbert (no tiene por qué ser necesariamente el Mundial) que les haga sacar pecho ante la dominancia flamenca -incluso el último belga que ganó la prueba valona más importante fue flamenco-. Desde luego que si todos van a una, son tan peligrosos como España e Italia.

Nos queda un puñado de outsiders de interés que irán por libre. El más peligroso, por lo poco que le interesa la llegada al sprint, es Fränk Schleck, que tendrá en su hermano a su único apoyo, pese a que Luxemburgo cuenta con nueve participantes en esta edición. Los alemanes tienen un buen equipo con Schumacher, Ciolek, Zabel, Greipel y Wegmann, en el que el calvo de Geroslteiner debería ser el líder, pese a su muy mediocre Vuelta. McEwen y Davis podrían rascar medalla en caso de sprint muy masivo; también están por ahí el gran Sylvain Chavanel, que sin duda se moverá durante la carrera; Kroon y Gesink, las dos únicas bazas de una debilitada selección holandesa; Kolobnev, subcampeón vigente, que siempre despunta en estas carreras; y alguna joven sorpresa como podrían ser el danés Breschel, el irlandés Roche o el noruego Hagen.

El circuito es bastante bonito. La primera subida no es dura pero tiene un descenso muy estrecho y reviradísimo (con lluvia sería dramático). El segundo repecho es duro, aunque sin porcentajes tan altos como el que rompió la carrera en Stuttgart, y la bajada no presenta ninguna dificultad. Se acaba con tres kilómetros llanos y por avenidas amplias, buenos para que alguien se organice con éxito en una persecución, y el final en el hipódromo es después de dos curvas poco peligrosas pero interesantes -en la carrera sub23, el colombiano Duarte ganó atacando a la entrada de la penúltima, a 400 metros de meta-. Es un circuito que ofrece posibilidades para romper la carrera pero que no quita opciones de triunfo a los sprinters. Un circuito en el que se verá espectáculo.

Si gana Freire, será el primer ciclista de la historia en ganar cuatro Mundiales, líder absoluto; si gana Bettini, será el primero de la historia en ganar tres seguidos y empatará a Merckx, Binda, Van Steenbergen y Freire. Mañana, la cita con la historia.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Unos que vuelven, otros que se van

Erik Zabel y Lance Armstrong son ciclistas contemporáneos, ambos nacidos a principios de los años '70 (Zabel es un año mayor que el texano). Los dos han corrido durante casi toda su carrera en dos de las estructuras de mayor rivalidad del ciclismo internacional y sus carreras han estado muy poco relacionadas; quizá el mayor nexo es, generaciones al margen, que cuando Armstrong dejó el ciclismo profesional en 2005, Zabel dejó su equipo de toda la vida, el T-Mobile. Ahora, justo en la semana del Campeonato del Mundo, ambos saltan a la palestra a la vez por motivos bien diferentes: Uno dice que lo deja y otro dice que vuelve.

Se pueden decir muchas cosas de la carrera de Erik Zabel. Se va a retirar con 190 victorias como profesional, una confesión de dopaje a las espaldas -como casi todo el Telekom de los '90- y una fama de segundón alimentada sobre todo en los últimos años de su carrera. Y es que Zabel ha ganado muchísimo, como indica la cifra de victorias, pero ha estado cerca de ganar mucho más: me salen 159 segundos puestos durante su carrera, una cifra casi tan impresionante como la de victorias. Entre los más dolorosos está el ya mítico de la San Remo de 2004 por verse ganador antes de tiempo, para alegría de Freire; y los dos de los mundiales, en Verona y Salzburgo, detrás de Freire y Bettini. En San Remo ganó cuatro veces, por lo que el incidente de 2004 no pasó de berrinche, pero el arco iris será sin duda la espina clavada en su carrera, un factor que suele acompañar a las retiradas de los grandes.

Zabel tiene fama de pestoso y borde dentro del pelotón, así como de superprofesional; no hay más que ver que en su última temporada como profesional ha finalizado las tres grandes (sin victorias) porque sin él y tras el positivo de Petacchi el Milram tendría menos nivel que muchos equipos continentales. Este retiro es un final esperado ya desde hace un tiempo a una carrera muy exitosa, pese a todo. Sus victorias más recordadas serán los seis maillots verdes, récord absoluto, que ganó en el Tour de Francia, lo que irónicamente no cuenta como victoria en el palmarés.

Volviendo al otro protagonista de la entrada, Lance Armstrong anunció ayer lo que ya se sabía, que volvería a correr en la temporada 2009 de la mano del equipo Astana. Más allá de lo demencial que resulta imaginarse al texano amigo de Bush Jr. corriendo por su rancho con una equipación patrocinada por una república ex-soviética, esta noticia no le ha sentado bien al hasta ahora niño mimado de Bruyneel, Alberto Contador. Ya estaba un poco mosqueado con la distancia a la que se le quedó su gregario Leipheimer en la general de la Vuelta ("sólo digo que no es normal que alguien que trabaja para ti acabe a menos de un minuto en la general") y en la misma entrevista confesó que será difícil compartir equipo con Armstrong.

Cuando salió la noticia de la vuelta de Pulseraman ya comenté que me parecía un intento (exitoso) de volver a los titulares, algo muy propio de un ególatra como nuestro protagonista. Sigo pensando que su vuelta al Tour sería un fracaso, que cuando vuelva a competir se dará cuenta de que su imagen de heptcampeón imbatido quedaría enfangada si vuelve y dimitirá antes del Tour. Lo cierto es que Bruyneel y él parecen tenerlo todo muy claro; es más, el director belga ya se ha cubierto las espaldas por la hipotética marcha de Contador con el reciente fichaje de Thomas Dekker.

Hay otro término que añadir a la ecuación, que en realidad son dos: Alejandro Valverde y el Caisse d'Epargne. Recuerden que Unzué pegó una rajada de consideración sobre Valverde después de la etapa de Suances. También está la bronca de Valverde a Joaquim Rodríguez justo en la cima del Angliru, intuida por la televisión. Y también están otras declaraciones de Unzué hablando de sus inteneciones de conseguir otro patrocinador para poder hacer más fichajes, así como la foto que ilustra esta entrada, que puede ser perfectamente casualidad. O no.